19 ene 2013

¿A que estamos jugando?





Que conste que esto no va en absoluto contra el señor Miralles por su texto sino por la perplejidad que produce la existencia de LA ESPERANZA, de reuniones de gentes, no consta quienes, en Tafalla (donde se atribuye presencia y texto a D. Luis Gismero), Rioja, y otros lugares aunque al parecer el objeto de tales reuniones es LA VIEJA REUNIFICACION DEL CARLISMO EN LA DERECHA de resultados ya conocidos dando entrada a la Reaccion que tantas campañas ha hecho contra el Partido Carlista (Avant en el caso de Valencia)  estos años. Repetimos, esto no es con el señor Miralles por mas que una parte importante de su texto lo suscribiriamos pero es la perplejidad.

 No tenemos noticia alguna de que el señor SGF elegido en el ultimo Congreso haya dicho esta boca es mia ni nada parecido en los dos meses que lleva de mandato salvo informarnos de lo obvio. Y seguimos esperando y pensando que alguien confunde la COMPLEJIDAD CON LA PERPLEJIDAD. O quiza los galgos con los podencos. Las reuniones citadas ¿Son del Partido, al margen del Partido o, como parece, con el objetivo futuro de sustituir al Partido Carlista por una especie de CEDA carlista? Que nos ilustren a los pobres desconocedores.

La pregunta de Miralles sobre el apoyo a los militares del 18 de Julio desde luego tendria que levantar ronchas en esas gentes que se olvidan del Carlismo para invocar a la Patria España en tan destacada fecha. Otra pregunta publica ¿Han asistido representantes autorizados del Partido Carlista a las citadas reuniones, van por libre o han hecho cursos de aviranetas en academias actuales?

Este texto esta siendo enviado a militantes carlistas en union de la biografia de Miralles que como puede observarse sus interrogantes son de excelente factura:


COMENTARIOS A “LA ESPERANZA” DE ENERO DE 2013

Estimados correligionarios:


He leído con mucha atención e interés el Boletín “La Esperanza” porque soy carlista, hijo de carlistas (mi padre fue Requeté y mi madre fue “Margarita” de “Frentes y Hospitales”). Así que, por el amor que siento hacia el carlismo, me agrada la idea de que se conozca y se propague. Es por eso que, en principio, estoy bastante de acuerdo con sus intenciones, pero hemos de ser sinceros y procurar no engañarnos a nosotros mismos.

Aunque me gustaría participar, lamento no poder asistir a las reuniones, ya que motivos que no vienen al caso me impiden poder hacerlo ahora. Sin embargo, me gustaría poder tener noticias de cuanto se haga.

Con este escrito quiero pues participar haciéndome eco de lo que se dice en “La Esperanza” que agradeceríais que os remitiéramos cualquier aportación, comentario, noticia o actividad carlista, en torno al boletín, y, consecuentemente, a estos acuerdos de las reuniones de Tafalla, Madrid, La Rioja y Tarragona.

Es por eso que me dirijo a vosotros para aportar algunas reflexiones y hacer algunas consideraciones sobre lo anotado en el boletín. Quiero hacerlo con el máximo respeto, pero, a la vez, tratando de ser fiel a la verdad o al menos a mi verdad.

Intentaré hacer los comentarios por orden, siguiendo el texto del boletín.

Se habla de “Recuperar una identidad común” pero considero que en el carlismo nunca hubo una identidad tan común como se suele pensar.

Estoy de acuerdo en la importancia que se da al cristianismo en el texto pero no veo correcta la palabra “dando” en la frase donde dice: “Una sociedad con Dios es la que […] dando libertad para practicar o no.” Entiendo que la libertad no se da, sino que se reconoce ya que el hombre nace libre.

Sinceramente, si, como se dice, se desea “recuperar nuestro lenguaje, nuestra identidad común y nuestros lemas, actualizando el mensaje para abrirnos a la sociedad” me parece fuera de lugar el sentido nostálgico que se le da a España con la frase de que “fue la más poderosa del siglo XVI” así como tampoco estoy de acuerdo en que fuera “la unidad que nos hacía políticamente fuertes”, porque pienso que esa supuesta fortaleza no fue“posible porque se respetó la diversidad”,o al menos, no sólo por eso, sino por el poderío material de España con su imperio.

 Estoy de acuerdo con la frase de Carlos VII pero creo que no solamente hablaba de la pobreza de los ministros, sino de la del propio rey. A continuación se dice que“nuestros reyes no vivieron ricos, tuvieron los mismos exilios que sus soldados, pudieron llevar una vida fácil solo con ceder y no lo hicieron...” Al respecto, huyendo de idealizaciones ilusas, quisiera comentar que a pesar de compartir el exilio –cosa bien cierta-, no creo que compartieran la misma pobreza que la mayor parte de exiliados.


No sé a quienes se refiere en el texto cuando dice “quisieron ser reyes de todos y no liderar una facción.”¿Se refiere a todos los españoles o a todos los carlistas?, porque en relación a todos los españoles, los reyes carlistas sí que lo fueron de una facción o un partido, el partido carlista, frente al isabelino, alfonsino, juanista, junacarlista o republicano.

Se dice también refiriéndose a los reyes carlistas que “Su legitimidad no la obtuvieron de un golpe de estado” y es cierto en general, pero, independientemente de las razones que se pudieran tener, ¿qué fue el intento del General Ortega en el desembarco de San Carles de la Rápita? ¿Y el apoyo a los militares el 18 de julio? ¿Se hubiera aceptado la legitimidad de habérsele concedido la corona al rey carlista? 

COMENTARIOS EN TORNO AL ACTA DE TAFALLA
En el punto 4º se dice que “La adecuación del mensaje político del carlismo para hacerlo más funcional y comprensible, implica una seria labor de sistematización y actualización. Pero la modernización de las formas no significa la homologación del fondo de nuestro pensamiento con el de otras organizaciones. Ello significaría una mutación de identidad. Debemos seguir siendo “nosotros”. Y tener claro el contenido y alcance de ese “nosotros”Sobre este punto hablaré más adelante.

En el punto 5º se habla de “La credibilidad del carlismo como opción política con voluntad de participación y representación social...” ¿opción política para qué? ¿para engrosar la partitocracia? Hablaré más adelante también de la representación política no partitocrática.

Se dice también que “Si no somos capaces de presentar un modelo plural para una España plural, estaremos clausurando la Causa.” Y yo pienso, como ya he dicho anteriormente: ¿Acaso el carlismo no fue siempre plural? Bajo la bandera del Dios, Patria Fueros y Rey, tan generalista -excepto por lo de los Fueros-, cabía prácticamente todo aunque, hay que decirlo, esa pluralidad en realidad se cerró también para los que tenían una concepción distinta de Dios, de la Patria y del Rey o para los sin Dios (o sin el Dios católico), sin Patria (internacionalistas o libertarios) y sin Rey (republicanos o no legitimistas). Hoy supongo que las cosas serán distintas, porque hay carlistas no creyentes, agnósticos, e incluso de otras religiones como musulmanes o protestantes; la misma Ana María, esposa de Carlos Javier, es cristiana pero no católica.

En el punto 7º de habla de Carlos Javier como “Rey de todos” de nuevo hago la pregunta ¿Qué se entiende por “todos”, sólo los carlistas o todo el pueblo?

 COMENTARIOS SOBRE EL ACTA DE MADRID
Cuando se habla de “El respeto a todas opiniones, corrientes y organizaciones que actualmente se dan en el Carlismo”me remito a lo que ya dije más arriba cuando hablé de las dificultades de“recuperar una identidad común” puesto que considero que no hubo una identidad tan común como pensamos.

Sobre “La necesidad de recuperar nuestro lenguaje, nuestra identidad común y nuestros lemas, actualizando el mensaje para abrirnos a la sociedad” que en realidad es un complemento de otro párrafo anterior en el que se dice que“puede que algunos hayamos equivocado a veces el vino con la etiqueta, si el vino es bueno, para venderlo habrá que hacer más atractiva la botella o la marca pero no enturbiar el vino ni mezclarlo con el de otros, haciéndole perder su identidad”, hay que recordar que, al sistematizar la doctrina del carlismo hace 100 años o más, Vázquez de Mella ya introdujo nuevos conceptos para “actualizar el mensaje”.Tuvo sus seguidores en la época de la guerra civil y antes –Gil Robles, Larramendi, Solana, Araúz, etc- y más tarde, en la época de D. Javier y de Carlos Hugo, los carlistas comprometidos contra la dictadura franquista volvieron a “actualizar el mensaje”

Más aún, en el terreno de la práctica política y social, en las primeras décadas del siglo pasado, los carlistas crearon sindicatos obreros –independientes de los católicos y, en Cataluña, por cierto, muy patriotas españoles- que a la vez que practicaban la lucha de clases denunciaban el capitalismo. Pero paralelamente, otros carlistas practicaban el otro “patriotismo”, el periférico, planteando estatutos de autonomía –más “autónomos” que los de ahora- en Cataluña y País Vasco-Navarra.

Se habla también de “la doctrina (principio de subsidiariedad, estados intermedios, etc.) que el Carlismo siempre ha mantenido” en ese etc. sería importante  añadir conceptos como el de socialismo -“sociedalismo” en lenguaje de Mella-, el comunalismo (propiedades comunales), el municipalismo (recuperación de los Concejos Abiertos), la democracia participativa... conceptos todos que anotaron Vázquez de Mella y/o sus discípulos.

En este sentido, quiero hacer un paréntesis y resaltar que, desde fuera del carlismo, también personajes como Unamuno vieron en sus orígenes “aquel empuje profundamente laico, democrático y popular” (En torno al casticismo); en carta a Joaquín Costa de 31-10-1895, hablándole de la tercera guerra carlista dice que “una de las cosas que se descubre en ella es un fondo grande de socialismo rural” y habla de “un plan de gobierno que presentaron a don Carlos en 1874 don José Indalecio de Caso, don Julio Nombela (que vive en éste aún) y el canónigo Vicente Manterola [...] esta curiosísima utopía socialista […] Por mi parte podría añadir a tal plan buen número de proclamas, y manifiestos y pasajes de folletos carlistas (de los que precedieron a la guerra) en demostración de que las ideas crudamente descentralizadoras (guerra a la ciudad) y socialistas del tal plan era expresión del sentimiento de las masas carlistas”. Y en otra obra el mismo autor se anota que “el carlismo pude decirse que nació contra la desamortización, no solo de los bienes del clero y los religiosos, sino de los bienes del común” (Sobre la tumba de Costa) y que con las tierras desamortizadas “se corroboró y fomentó el odioso régimen económico actual” (La crisis actual del patriotismo español). En El porvenir de España dice que “el revivir del carlismo no es más que un mero síntoma del regionalismo en cierto modo socialista o del socialismo regionalista”

      Y es que, cuando en el punto 4º de la Reunión de La Rioja, se habla de la“necesidad de recuperar el lenguaje político que siempre nos caracterizó, dejando una serie de vocablos que nos son ajenos y que han hecho que muchos carlistas se hayan alejado, por no sentirse identificados con ellos” convendrá recordar que Vázquez de Mella, cuando habló de “sociedalismo” fue porque los socialistas le habían arrebatado la palabra exacta de “socialismo” y, si ahora en “La Esperanza” se habla de actualización del lenguaje, conviene recordar que cuando los pensadores carlistas hablaron de “auténtica democracia” “democracia directa” o “democracia participativa” eso tiene un nombre también genuinamente carlista que ya se actualizó hace 40 años y lo acuñaron D. Javier y Carlos Hugo: “autogestión” a todos los niveles, o sea “global” ¿Nos suena La vía carlista al socialismo autogestionario? Sabemos que el “socialismo” no está ya de moda y, además está muy desprestigiado, pero tampoco el carlismo está de moda y queremos mantenerlo. Nuestro socialismo no tiene nada que ver con el socialismo de Estado; es socialismo genuino porque parte de la sociedad y quiere estar al servicio de la sociedad. Por eso, un autor carlista, Pedro José Zabala, en Carlismo rebelde, escribía de socialismo en 1968, antes que lo hicieran D. Javier y Carlos Hugo, en estos términos: “esta visión mellista de la política que consiste, en esencia, en la afirmación de la sociedad frente al Estado, en lógica legítima debe llamarse socialismo. Mella así lo advirtió y se quejó de la usurpación con que esta corriente que se basa en la inflación del Estado desvirtuó el significado del socialismo”

Volviendo a la reunión de Madrid, cuando se habla de “desarrollar actividades concretas [como] misas por los Mártires de la Tradición”, me parece que tampoco encaja en la “adecuación del mensaje político”. Por eso, si se nos habla de “la modernización de las formas” sería mejor decir “misas por los correligionarios difuntos” puesto que no todos fueron “mártires”; algunos, como sucede desgraciadamente en todas las guerras, fueron “victimarios”.

Respecto a “llevar propuestas políticas de ilusión y esperanza a la actual sociedad” así como lo de “estando presentes en la sociedad española”, creo que lo más apropiado ahora serían acciones como las del movimiento 15 M.
 
SOBRE EL ACTA DE HARO
Se habla de “...aunar voluntades y sirva a la vez para dar, si es posible, una respuesta común a los problemas que nuestra ideología tiene en la actualidad, así mismo, a los de nuestra sociedad bajo el punto de vista de nuestro pensamiento.” Pero insisto en que nuestra ideología y nuestro pensamiento son plurales y muy dispares.

De nuevo ante la frase de que “el carlismo vuelva a ser la voz de nuestro pueblo”, convendría dejar claro en el documento a qué pueblo se refiere ¿al de las Españas o al pueblo carlista?

Respecto al punto 3º sobre aceptar “los principios de subsidiariedad y solidaridad, como elementos fundamentales de la organización política, dejando de un lado antiguos enfrentamientos, que hagan muy difícil un acuerdo para caminar juntos” pienso que son unos principios tan vagos que, como los de Dios, Patria, Fueros, y Rey, comprometen a poca cosa por su poca concreción o desarrollo.

Sobre el punto 4º ya he expuesto más arriba lo que pienso.

En el punto 9º estoy muy de acuerdo, pero frente a la “partitocracia” que es la representación ideológico-partidista exclusiva, el carlismo propuso otras representaciones paralelas a la ideológica/partidista: la sindical, o sea, la de los trabajadores y/o productores (los que producen, no los que especulan como bancos, financieras, etc.), y la de las regiones -concepto geográfico, por tanto incorrecto políticamente- es decir, las de los territorios forales (o nacionalidades, si queremos actualizar el lenguaje).

Sobre el texto de la reunión de TARRAGONA del 18 de diciembre, no tengo nada que decir.

En fin, compañeros, espero que estas reflexiones mías si se quieren tener en cuenta, sirvan de algo para futuros encuentros.

Saludos cordiales:
Josep Miralles Climent
Castelló de la Plana, 16 de enero de 2013



JOSEP MIRALLES CLIMENT, (Castelló 1951)

Hijo y nieto de carlistas, fue militante activo desde su adolescencia. Durante la dictadura franquista fue detenido y encarcelado en cuatro ocasiones por sus actividades políticas carlistas y también por su actividad sindical en el ramo metalúrgico (fundador de Comisiones Obreras en su comarca, perteneció a la Coordinadora del Frente Obrero del Partido Carlista). Fue sancionado económicamente en tres ocasiones y procesado, pero la llegada de la amnistía le liberó de una posible condena.
En enero de 2012, le fue concedida la Cruz de la Orden de la Legitimidad Proscrita por don Carlos Javier de Borbón Parma en el acto carlista del Monestir se Santa Maria del Puig.
Con casi 50 años se licenció en Geografía e Historia y DEA por la UNED. Actualmente está terminando la tesis doctoral sobre el carlismo (1965 y 1980) en la Universidad Jaime I de Castelló. Ha participado con ponencias y comunicaciones en diversos congresos. Es miembro del “Grup per a la Recerca de la Memoria Històrica de Castelló” y del “Seminari d’Història Local i Fonts Orals de la Universitat Jaime I”.
Algunos de sus trabajos de investigación han sido difundidos por publicaciones castellonenses como “Estudios Castellonenses” y “Sociedad Castellonense de Cultura”, o del mundo de las fiestas como “Cadafal” o “Colla Rebombori”. También ha publicado trabajos de investigación patrocinados por otras instituciones catalanas como la “Fundació Francesc Ribalta” o el “Institut Ramon Muntaner”.
Es autor de libros como Los heterodoxos de la causa, Huerga y Fierro Editores, Madrid 2001; El carlismo frente al Estado español: rebelión, cultura y lucha política, BPC, Madrid, 2004; Estudiantes y obreros carlistas durante la dictadura franquista. La A.E.T., el M.O.T. y la F.O.S. Ediciones Arcos, Madrid, 2007; Realitat o mite? L’heròica defensa de Castelló, Ajuntament de Castelló, 2008; Carlismo y represión franquista. Tres estudios sobre la guerra civil y la posguerra, Arcos, Madrid 2009, (En colaboración con Manuel Martorell y con prólogo de José Andrés-Gallego, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas – Centro de Ciencias Humanas y Sociales).
Como miembro del equipo de redacción del Diccionari Biogràfic de Dones de la Xarxa Vives d’Universitats tiene publicadas, en internet, 11 biografías de mujeres carlistas del ámbito geográfico de habla catalana.
También ha escrito artículos de carácter histórico, cultural o político en la prensa valenciana como “Mediterráneo” o “Levante”

No hay comentarios: