Nota del Blog: En el caso Nóos se ha hecho famoso el señor Conde de Fontao y Marques de San Saturnino, amigo intimo y asesor externo de Juan Carlos y de nombre José Manuel Romero Moreno. Se da la circunstancia de que una persona con nombre identico figura en 2.003 como Secretario del Patronato de la Fundacion FINDE de los Borbon Parma, Patronato en el que figuran Carlos Hugo, Carlos Javier y Jaime de Borbon Parma y como vocal Fernando Garcia Romanillos. El Conde de Fontao al parecer es muy conocido como asesor de diversas fundaciones. ¿Es la misma persona o son diferentes? Porque si es la misma la relacion entre los Borbon Parma y Zarzuela en 2.003 seria mucho mas estrecha de lo que creemos hoy. Damos por descontado que Josep Miralles no sabe nada de ésto. Confiamos en que alguien lo aclare o lo podamos aclarar aqui en algun momento y pidamos disculpas si se trata de personas diferentes que se llamen Jose Manuel Romero Moreno y se dediquen a la asesoria de fundaciones incluso con participacion en ellas al nivel de Secretario del Patronato de FINDE. Y si no, pues es para pensar bastante mal. Ver B.O.E. 7.5.2003.
Caradeplata.
La pagina Federal del Partido Carlista reproduce el siguiente articulo de Josep Miralles Climent:
Urdangarín y Cristina aprendices de Franco y de Juan Carlos

En el macro-juicio de Palma se juzga a
un puñado de presuntos corruptos económicos entre los que se encuentran
dos miembros (¿o debo decir ex-miembros?) de la Casa Real española: la
hija del emérito rey Juan Carlos I y hermana del actual rey Felipe VI,
Cristina de Borbón, y su marido, Iñaki Urdangarin.
En su defensa han alegado que la Casa Real era conocedora de sus negocios. Negocios legales, claro está.
Este recurso a “implicar” a la Casa Real
en general y a Juan Carlos en particular no sólo es un argumento muy
astuto, sino que, además, tiene cierta lógica, pues al fin y al cabo,
éste ha sido un maestro en el enriquecimiento fácil, lo cual ha servido
también para alentar a un montón de políticos corruptos (y “no
corruptos” pero enriquecidos fácilmente) que han proliferado en la
España llamada democrática.
La fortuna del rey Juan Carlos -como la
de otros mandatarios y políticos del mundo- tiene su origen en el
poder. Un poder con poco sentido de la ética y la moral, como lo son los
sistemas capitalistas, tanto si son liberales como dictatoriales, que
dominan el mundo de la modernidad.
En una reciente entrevista al historiador Ángel viñas, hablando de su último libro La otra cara del caudillo,
explicaba cómo el dictador Francisco Franco se enriqueció; explicaba
que Franco entró en la guerra sin un duro y acabó su mandato con 388
millones de euros.
Es muy probable que Franco fuese,
también en esto, el maestro de su príncipe protegido, pues cuando Juan
Carlos I fue entronizado, en 1975, carecía de fortuna personal y en 2003
la revista Forbes le asignaba una fortuna de 1790 millones de euros.
Para llegar a ello fueron muchos los negocios turbios del rey según
algunos investigadores.
Creo que no es suficiente la democracia
formal para evitar este tipo de corruptelas de muchos políticos y
hombres de negocios de la modernidad. Hace falta algo que hoy se valora
poco en la sociedad de consumo en la que vivimos: hace falta un alto
sentido de la ética y de la moral que se ha pedido en el mundo actual.
Siempre que pienso en políticos honestos
me viene a la memoria José Mújica, el ex-presidente de la República de
Uruguay que vivió pobremente, como un ciudadano más de su país, y evoco
igualmente la figura de un rey carlista de la dinastía proscrita en
España, Carlos VII, que dijo aquello de que si el pueblo es pobre, vivan
pobremente también el rey y sus ministros.
Algunos hombres de la “nueva política”
en las Españas parece que están entrando en esa dinámica limpia, clara y
ética. Esperemos que cuando alcancen el poder no se corrompan siguiendo
el ejemplo de de sus antecesores de “la casta” y de la “vieja
política”.
(*) Doctor en Historia. Mimbro del
Seminari d’Hitoria Local i Fons Orals de la UJI; del Grup per a la
Recerca de la Memòria Històrica de Castelló; y del Cercle Valencià
d’Estudis Carlistes.
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